Todas sabemos lo que tenemos que hacer para cuidar de nuestro cuerpo: comer bien, hacer ejercicio, tomar 2 litros de agua, no fumar, beber moderadamente, etc. E ir al médico de vez en cuando. El problema es, ¿le hacemos caso cuando vamos? ¿Escuchamos realmente lo que nos dice sobre nuestra salud?
Las mujeres tendemos a preocuparnos más por la salud de los otros que por la propia. Es muy común que llevemos a los hijos 10 veces al doctor, hagamos que nuestro marido se tome sus medicinas de la presión y cuidemos las arterias de nuestra mamá, pero, ¿y nosotras?
Existen razones por las que deliberadamente ignoramos lo que nos dicen los doctores, descubre aquí algunas:
1. No nos gusta lo que nos dice
Todas sabemos de qué pie cojeamos, y no nos gusta que otra persona nos señale nuestras debilidades. Sabemos que fumar es malo para nosotras, sabemos que cenar hamburguesas tendrá complicaciones a futuro y sabemos que no consumir suficiente calcio nos hará sufrir de viejitas.
Lo sabemos, pero disfrutamos hacerlo y no nos gusta escuchar cuando alguien nos recuerda el daño que le hacemos a nuestro cuerpo.
2. Creemos que sabemos más que el Dr.
Por alguna extraña razón tendemos a pensar que una aspirina es mejor que 15 años de escuela de medicina; o un té; o una combinación con flores. Solemos escuchar primero las recomendaciones de nuestros amigos, vecinos y padres antes que la de un profesional.
3. Estamos muy ocupadas
Por otra extraña razón, la salud nunca es prioridad hasta que tiene que serlo. Vamos al médico hasta que algo deja de funcionar porque vivimos inmersas en una sociedad de solución y no de prevención.
Pocas personas tienen el hábito de visitar al médico cada 6 meses para prevenir enfermedades, por lo general vamos cuando algo está tan mal que no pudimos arreglarlo con remedios caseros. Dejamos pasar el tiempo porque siempre hay otras cosas que debemos hacer antes de visitar al dentista, o al ginecólogo, o al médico general.
4. Lo consideramos como una debilidad
Vivimos en una cultura donde la enfermedad es de personas débiles, y todo lo relacionado con esto es símbolo de debilidad, por lo que ir al médico es como aceptarle a la sociedad que somos más débiles que los demás. Nada más falso.
5. Tememos un diagnóstico negativo
Otra de las principales causas por las que no vamos al médico es por temor de enfrentarnos con una enfermedad real. Nos da pánico que podamos tener algo que nos cambie la vida y no nos permita continuar con la rutina que conocemos.
En el fondo sabemos que hemos atacado a nuestro cuerpo durante años, y que la posibilidad de que algo no esté bien es muy real. Así que evitamos visitar el consultorio para no enterarnos de las disfunciones de nuestro organismo. Un grave error.
Y tú, ¿por qué no vas al médico?

